En la playa el chapoteo de las olas acariciando las piedras de una íntima playa oscura. Esta es la suave música que le acompañará en Acquacalda.
Este rincón de la costa, en el que se halla el antiguo pueblecito eoliano, es un lugar íntimo por el que pasear sumidos en la quietud y sosiego descubriendo los perfumes y colores de una naturaleza incontaminada.
Para vivir unas vacaciones en absoluta simbiosis con el mar, el Hotel Residence Acquacalda es la solución perfecta.